| COMO EL BUEN VINO MEJORA CON EL TIEMPO | ||||
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La obra de Lou Reed y su trayectoria personal deben contemplarse como un todo. Los excesos del pasado y su actual sobriedad, las etapas de estupor creativo y los más admirables logros; sus canciones clásicas y las que podrían olvidarse: todo forma parte de una misma experiencia. Así, sus discos deberían asumirse como los distintos capítulos de una vida marcada por los tres acordes básicos del rock... y un puñado de palabras hermosas o terribles. Visto en su totalidad, con la perspectiva que aporta el paso del tiempo, su legado adquiere otra entidad. No es posible entender White Light/White heat sin conocer el tono subyugado de The Velvet Underground, comprender la majestuosidad de Berlin tiene su contrapunto banal en Sally can´t Dance, valorar el infernal caos de Metal Machine Music sin haber gustado la ligeresa y la brillantes de Coney Island Baby. En cualquiera de los casos citados estamos ante la misma persona. Y, para ahorrarnos los tópicos habituales (poeta de las calles, animal del rock´n´roll y un largo etcétera), Voy a decir que unicamente para mí, Lou Reed es, más que cualquier otra cosa, el rock mismo. En carne y hueso. Me resulta imposible concebir esta música, tal como la conocemos actualmente, sin su presencia. |
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(Rafa Cervera- Ediciones catedra 1994) |
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CARLOS SILVIO BERNAL |
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